viernes, 23 de noviembre de 2012

Espero curarme de ti
Jaime Sabines

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de
fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible.
Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me
receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana?
No es mucho, mi es poco, es bastante. En una
semana se pueden reunir todas las palabras de amor
que se han pronunciado sobre la tierra y se les
puede prender fuego. Te voy a calentar con esa
hoguera del amor quemado. Y también el silencio.
Porque las mejores palabras del amor están están entre dos
gentes que no se dicen nada.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y
subversivo del que ama. (Tú saber cómo te digo que
te quiero cuando digo: "qué calor hace", "dame
agua", "¿sabes manejar?,"se hizo de noche"... Entre
las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he
dicho "ya es tarde", y tú sabías que decía "te
quiero".)

Una semana más para reunir todo el amor del
tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que tú
quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No
sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para
entender las cosas. Porque esto es muy parecido a
estar saliendo de un manicomio para entrar a un
panteón.

domingo, 21 de octubre de 2012

Casa de empeño


Hoy decidí empeñar el anhelo, no creo que me den mucho, pues ya está roto y ha sido remendado varias veces. En ocasiones hasta se me derrumba...
Necesito hacer reparaciones urgentes porque me caen pedazos de sueños desde el techo.
Se desmorona la ilusión del porvenir y se escurre entre los dedos cual arena el tiempo que me resta para volar. No hay alas, no. Todas son demasiado caras y yo no tengo buen historial crediticio.
Hay goteras por las que se filtra la decepción; la casa está llena de charcos, qué digo charcos, lagunas.
Escapar, ni pensarlo. Para eso también se necesita dinero.
No existen vías alternas: todos los caminos llevan a Roma. 

jueves, 11 de octubre de 2012

Decirte


Si pudiera, te lo diría.
Te diría que te has vuelto la sombra que camina a mi lado, la luz que se apaga y el sueño que se me encima. Te has vuelto la necesidad de piel, de brazos, de miradas.

Te lo diría: que eres lo que no fuiste, lo que yo no seré jamás, lo que seremos juntos.
Te diría que te has vuelto miedo; te has vuelto cielo; te has vuelto llanto, deseo.

También te diría cuando corre la sangre, cuando muero y cuando vivo. Te diría de aquellas veces en que no te puedo.
Te diría que sin tenerte, algunas veces te tengo.

Y se me llenan de lágrimas los ojos y se me entume la razón, y sé que debo decirte [a mordidas, en silencio, sin piedad] que te amo.

jueves, 4 de octubre de 2012

De la vista gorda

Siento que te me escapas.
No, más bien se me escapa la oportunidad de expresarme, de decirte que no.
Me traes y me llevas, de arriba a abajo, de ida y de regreso
y no me dejas tomar una decisión.
No es que hables demasiado, es que no dices nada.


Yo y mis estúpidas ganas de dejarme llevar.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Imposibilidades


"Creo que no te quiero, que solamente quiero la imposibilidad tan obvia de quererte. Como el guante izquierdo enamorado de la mano derecha."

-Cortázar

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Errores


Puede que te vayas. Puede. No lo sé.
Si te vas, te irás sin irte; no voy a renunciar a las cosas tuyas que hay en mí.
No te llevarás la música ni los olores, ni los fragmentos que de ti llevo en la piel.
Ahora lo sé: hay errores que cortan alas. La vida nos da un castigo peor que la muerte.
Los fantasmas de mis errores aún respiran, se mueven, y me arrancan las alas segundo a segundo, esas que
un día me llevaron hasta donde estabas tú.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Una sombra


Eres de quien no me acuerdo durante las horas solitarias. No pienso en ti cuando el mundo se queda en silencio.
Te vas cuando no soportas más mi presencia de cercanía lejana, te levantas y atraviesas la puerta; la buscas a ella, a ellas, a las musas inexistentes, disfrazadas. Cuando vuelves me miras de soslayo, resignado, como preguntándote qué pienso. Desearías saber cuántas señales he captado. Las he leído todas, pero me he asegurado de que sepas que no las conservo. Ellas salen de ti y yo las dejo seguir su curso, que se estampen contra la pared, que alguien más las recoja. Yo no las quiero.
Si hubiera sido antes, cuando yo era un poco más egoísta, tal vez... Pero no hubiera sido a tu manera, ni por tu bien, ni por las buenas...

viernes, 17 de agosto de 2012

Revelación

Le tengo miedo a las palabras. Ahora lo sé.
Siempre he tenido miedo. Y eso es lo que me detiene.
Que yo quién soy y que quién eres tú.
Las consecuencias, el trasfondo, la espera...

miércoles, 15 de agosto de 2012

Universos


Tu y yo nos miramos, de vez en cuando, por encima de la barda intangible que separa nuestros universos.
Vamos llenando el aire de preguntas. Se siente en la punta de los dedos el anhelo de poseer pedazos del otro, de adueñarnos de ese no se qué que nos parece tan interesante, de fundir los cerebros, de mezclar nuestros sentidos.

Ninguno cruzará la línea. Por eso nos miramos, de vez en cuando, por encima de la barda intangible que separa nuestros universos.
Tal vez en otra vida, si tú no fueras tú y si yo no fuera yo, seríamos uno mismo, convirtiéndonos quizás en la barda que separa el universo de alguien más.

lunes, 6 de agosto de 2012

La chica rosas


Allí va ella. Está cruzando la calle Bajío.
El muchacho del puesto de dulces la señala y le dice a su hermana que mire.
Los comensales interrumpen su comida corrida de tres tiempos para ver a la chica rosas.
Lleva cargando un arreglo con 20 rosas acomodadas en una base de cristal. Camina contenta, sonriente.
Le alarga con dificultad tres pesos a la señora que atiende la taquilla y entra en el vagón del metro y se aferra al tubo como puede.
Allí va, la mira el viene viene y el que vende cacahuates en el camión. Suelta otros tres pesos.
No alcanza a tocar el timbre de bajada y camina hacia el frente para pedirle al conductor que se detenga en el puente. Se tambalea un poco en las escaleras seguida por las miradas de una viejita y un niño escandaloso que ahora se ha quedado callado.
Allí va, sintiéndose flor, sintiéndose amada.
Camina contenta, sonriente, la chica rosas.

domingo, 5 de agosto de 2012

Sin título

Cierro la puerta tras de mí. Tú caminas hacia tu auto. Ninguno mira hacia atrás.
Tu arrancas el motor. Yo subo las escaleras.
Te vas. Me quedo.

Ya lo hemos hablado. Que no falta tanto, que esperamos que suceda, que vamos a ser fuertes.
Yo lo sé.
Pero siempre queda entre tú y yo un hilo transparente que se estira y se estira.
Queda un sabor agridulce, un perfume, un cosquilleo en la piel.
Queda también una sensación de vacío; un hueco que en realidad no existe, pero que exige ser llenado.

viernes, 3 de agosto de 2012

Ser

No podría decirlo con certeza. No sé si soy inestable, ingenua o peligrosa.
Tal vez soy las tres cosas.
Tal vez no soy ninguna.

jueves, 2 de agosto de 2012

Equivocación

“¿A vos no te pasa que te despertás a veces con la exacta conciencia de que en ese momento empieza una increíble equivocación?”


-Julio Cortázar

Faltas


Con frecuencia faltas en la cocina sucia
y en la sala sin lámparas.
Falta tu reflejo en la pantalla.
Faltan tus labios en el vaso.
Me faltas a mi, al perro, al espacio.
Faltas en mis brazos y en el umbral de la puerta.
Faltas alto y sonriente.
Faltas cuando estás por irte y, por supuesto, faltas en esta cama
en la que no has estado nunca.