Cierro la puerta tras de mí. Tú caminas hacia tu auto. Ninguno mira hacia atrás.
Tu arrancas el motor. Yo subo las escaleras.
Te vas. Me quedo.
Ya lo hemos hablado. Que no falta tanto, que esperamos que suceda, que vamos a ser fuertes.
Yo lo sé.
Pero siempre queda entre tú y yo un hilo transparente que se estira y se estira.
Queda un sabor agridulce, un perfume, un cosquilleo en la piel.
Queda también una sensación de vacío; un hueco que en realidad no existe, pero que exige ser llenado.
Algo se queda.. pero algo se va... se va tu aroma conmigo, tu recuerdo en mi mente, tus caricias en mi piel... todo se va, pero todo se queda, y se queda la espera de verte de nuevo y que el tiempo no vuele a la nada...
ResponderEliminarÉl