Tu y yo nos miramos, de vez en cuando, por encima de la barda intangible que separa nuestros universos.
Vamos llenando el aire de preguntas. Se siente en la punta de los dedos el anhelo de poseer pedazos del otro, de adueñarnos de ese no se qué que nos parece tan interesante, de fundir los cerebros, de mezclar nuestros sentidos.
Ninguno cruzará la línea. Por eso nos miramos, de vez en cuando, por encima de la barda intangible que separa nuestros universos.
Tal vez en otra vida, si tú no fueras tú y si yo no fuera yo, seríamos uno mismo, convirtiéndonos quizás en la barda que separa el universo de alguien más.
Ninguno cruzará la línea. Por eso nos miramos, de vez en cuando, por encima de la barda intangible que separa nuestros universos.
Tal vez en otra vida, si tú no fueras tú y si yo no fuera yo, seríamos uno mismo, convirtiéndonos quizás en la barda que separa el universo de alguien más.
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