Puede que te vayas. Puede. No lo sé.
Si te vas, te irás sin irte; no voy a renunciar a las cosas tuyas que hay en mí.
No te llevarás la música ni los olores, ni los fragmentos que de ti llevo en la piel.
Ahora lo sé: hay errores que cortan alas. La vida nos da un castigo peor que la muerte.
Los fantasmas de mis errores aún respiran, se mueven, y me arrancan las alas segundo a segundo, esas que
un día me llevaron hasta donde estabas tú.
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