viernes, 7 de septiembre de 2012

Una sombra


Eres de quien no me acuerdo durante las horas solitarias. No pienso en ti cuando el mundo se queda en silencio.
Te vas cuando no soportas más mi presencia de cercanía lejana, te levantas y atraviesas la puerta; la buscas a ella, a ellas, a las musas inexistentes, disfrazadas. Cuando vuelves me miras de soslayo, resignado, como preguntándote qué pienso. Desearías saber cuántas señales he captado. Las he leído todas, pero me he asegurado de que sepas que no las conservo. Ellas salen de ti y yo las dejo seguir su curso, que se estampen contra la pared, que alguien más las recoja. Yo no las quiero.
Si hubiera sido antes, cuando yo era un poco más egoísta, tal vez... Pero no hubiera sido a tu manera, ni por tu bien, ni por las buenas...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Suelta tu barquito de papel.