Siento que te me escapas.
No, más bien se me escapa la oportunidad de expresarme, de decirte que no.
Me traes y me llevas, de arriba a abajo, de ida y de regreso
y no me dejas tomar una decisión.
No es que hables demasiado, es que no dices nada.
Yo y mis estúpidas ganas de dejarme llevar.
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