domingo, 21 de octubre de 2012

Casa de empeño


Hoy decidí empeñar el anhelo, no creo que me den mucho, pues ya está roto y ha sido remendado varias veces. En ocasiones hasta se me derrumba...
Necesito hacer reparaciones urgentes porque me caen pedazos de sueños desde el techo.
Se desmorona la ilusión del porvenir y se escurre entre los dedos cual arena el tiempo que me resta para volar. No hay alas, no. Todas son demasiado caras y yo no tengo buen historial crediticio.
Hay goteras por las que se filtra la decepción; la casa está llena de charcos, qué digo charcos, lagunas.
Escapar, ni pensarlo. Para eso también se necesita dinero.
No existen vías alternas: todos los caminos llevan a Roma. 

jueves, 11 de octubre de 2012

Decirte


Si pudiera, te lo diría.
Te diría que te has vuelto la sombra que camina a mi lado, la luz que se apaga y el sueño que se me encima. Te has vuelto la necesidad de piel, de brazos, de miradas.

Te lo diría: que eres lo que no fuiste, lo que yo no seré jamás, lo que seremos juntos.
Te diría que te has vuelto miedo; te has vuelto cielo; te has vuelto llanto, deseo.

También te diría cuando corre la sangre, cuando muero y cuando vivo. Te diría de aquellas veces en que no te puedo.
Te diría que sin tenerte, algunas veces te tengo.

Y se me llenan de lágrimas los ojos y se me entume la razón, y sé que debo decirte [a mordidas, en silencio, sin piedad] que te amo.

jueves, 4 de octubre de 2012

De la vista gorda

Siento que te me escapas.
No, más bien se me escapa la oportunidad de expresarme, de decirte que no.
Me traes y me llevas, de arriba a abajo, de ida y de regreso
y no me dejas tomar una decisión.
No es que hables demasiado, es que no dices nada.


Yo y mis estúpidas ganas de dejarme llevar.